El valor de la vida

Este sin duda es un tema del que se habla mucho en escuelas, colegios, iglesias y en nuestros hogares…

El valor de las cosas podría definirse de muchas maneras, si hablamos por ejemplo de unos zapatos o unos jeans, una joya de alguna clase o un auto, entonces el valor de cualquiera de esas cosas es lo mismo que el precio que pagas por tenerlas ¿cierto?

Qué contestarías si alguien te pregunta…  ¿Cuánto vale tu vida?

Es una pregunta que nos deja callados, o bien respondemos de forma rápida y sin pensar con la primera idea que se nos viene a la mente y que nos parece que va a tener sentido para la persona que nos hizo la pregunta..

La vida, según lo que dice el diccionario es:
 

El concepto de vida puede ser definido desde diversos enfoques. La noción más habitual está vinculada a la biología, que sostiene que la vida es

Vida

la capacidad de nacer, crecer, reproducirse y morir. En este sentido, la vida es aquello que distingue a hombres, animales y plantas, por ejemplo, de los objetos como una roca o una mesa.

La vida también es el estado de actividad de los seres orgánicos y la fuerza interna que permite obrar a aquel que la posee. Los animales se limitan a multiplicarse o reproducirse y a su tiempo, las cias de los animales harán lo mismo.

En el caso de los seres humanos, la vida va más allá que solo existir y cumplir la parte física de la vida, el ser humano piensa y tiene emociones y capacidad para sentir. Nuestros sentimientos y emociones tienen origen en nuestro cerebro según médicos,   porque las emociones como la tristeza y la alegría son determinados por la presencia o falta de sustancias segregadas por el cerebro como las endorfinas, serotonina, cortisol y demás.

Si vemos el punto social, analizamos el ambiente que nos rodea mientras crecemos, son esas cosas las que «programan» nuestro cerebro y determinan nuestro comportamiento dentro de lo que consideramos

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«normal», lo que está «bien» y lo que está «mal». Lo que somos como personas, es el fruto de lo que vimos desde pequeños.
Nuestras ambiciones y sueños, lo que queremos lograr está dirigido por todo eso, es ahí donde decidimos lo que queremos ser y cómo actuar…
A partir de aquí vemos un sentido y definición de vida que sale de lo que es solamente físico y biológico, pasamos al nivel en el que decidimos que hacemos con nuestro cuerpo, con nuestros pensamientos, sentimientos y emociones…

Decidimos en qué tipo de persona es creer, en quién confiar o tener fe, decidimos qué cosas podemos perdonar y cuántas veces hacerlo…
Decidimos aceptar los desengaños, así como decidimos las cosas que queremos ver en las personas que nos rodean, quienes nos traicionan, nos engañan, nos cuidan y así…
Cuando aprendemos a ver todo esto, le damos el VALOR a la vida porque es ahí cuando decidimos lo que valemos.
Cuando aprendemos a medir el esfuerzo que hicimos para llegar a dónde estamos, las cosas a las que tuvimos que renunciar, las etapas que tuvimos que cruzar y lo que tuvimos que sufrir para alcanzar el lugar donde estamos y encontrar el camino para llegar a dónde queremos estar.

Esto va más allá de lo material, y las cosas que podamos tener, la persona que somos y la persona que queremos llegar a ser vale más que todo lo que podamos tener.

Tenemos que entender que nuestro modo de actuar se refleja en nuestros hechos, así como también el actuar de las personas que nos rodean y forman parte de nuestra vida se refleja en hechos. Los hechos que vemos en nuestro modo de actuar y en cómo actúan los demás con relación a nosotros, tienen consecuencias en nuestra vida y las consecuencias pueden, sin duda, afectar nuestras emociones y provocar sufrimientos y tristeza que no son necesarios.
Nuestro valor como persona y el valor de nuestra vida se mide en el grado de paz y libertad que podemos tener si somos honestos con nosotros mismos primero y luego con los demás, hay que recordar que la fe puede mover montañas pero a veces los cambios que se dan en la personalidad, el carácter, o la forma de tratarnos de algunas personas para mejorar nuestra relación sólo son apariencias.

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Como cuando alguien actúa en una obra de teatro, tarde o temprano se cansa de actuar el papel que elige y su verdadera naturaleza sale a flote de nuevo. Si esta situación se repite demasiadas veces y no hay un cambio verdadero, la pregunta que debemos hacernos es ¿Hasta cuándo?, ¿Por qué? y ¿para qué? Hay que seguir aguantando esto..
Para resumir el verdadero valor de la vida se ve cuando comprendemos que no estamos obligados a soportar algo que no queremos y en saber ver el hecho de que lo que queremos realmente vale el precio que pagamos, la vida en los sentimientos emociones y pensamientos no se trata de aguantar cosas, sino de disfrutar las en paz y en libertad…

Al final de todas las historias, siempre las cosas caen por su propio peso…
nuestra felicidad y seguridad plena depende sólo de nosotros mismos, de darnos cuenta de lo que arriesgamos, de saber decidir lo que vamos a permitir y lo que no vamos a permitir que hagan con nosotros y con lo que le ofrecemos al mundo….
Sólo nosotros decidimos al final cuál es el valor verdadero de nuestra vida, la vida no es eterna cada segundo vale.. El secreto está en no arrepentirnos el tiempo que invertimos…
Porque el tiempo no puede volver atrás para cambiar lo que ya pasó, pero nunca es tarde para escribir un nuevo capitulo que cambie el final de tu historia, el fracaso se puede transformar en éxito, la tristeza en alegría, la tristeza en riqueza, la debilidad en poder.

Todo es cuestión de encontrar tu VALOR, entender tu FUERZA y saber elegir las batallas que peleas